La garantía en las compras de bienes de consumo

Uno de los conceptos más relevantes dentro del derecho de consumo es la garantía que tiene el comprador cuando adquiere un producto. Una garantía que funciona como un «seguro» por el que el consumidor sabe que va a comprar algo que le va a funcionar de modo correcto durante un tiempo. De forma que si el producto se rompe por causas ajenas al usuario, el vendedor vendrá obligado a sustituirlo o repararlo sin ningún coste. Pese a la importancia de este concepto jurídico existe mucha gente que aún desconoce como funcionan concretamente estas garantías, así que en este breve artículo vamos a explicarlo.

Requisitos previos para que haya garantía.

A la hora de considerar si podemos disfrutar o no de garantía debemos de tener en cuenta unas bases previas que, en caso de no ser cumplidas, impiden el ejercicio de este derecho. Son las siguientes:

  • Debe de tratarse de la compra de un proucto. Los servicios no devengan esta garantía, sobre todo porque son mucho más complejos y algunos de ellos no tienen ni siquiera obligación de conseguir un resultado concreto (son los servicios de «obligación de medios», como cuando se contrata a un médico para que intente curar o a un abogado para que intente ganar un caso sin poder asegurar su éxito).
  • Debes de tener la consideración de consumidor. El concepto es algo extenso y difícil de concretar, pero se explica por dos partes: la primera es que cuando adquieras un producto lo hagas para consumo propio y no como comerciante o empresario, y la segunda es que esa adquisición se haga en un establecimiento comercial o de una empresa que se encargue de la venta de estos productos y no un particular. Si no se da alguno de estos supuestos estarás adquiriendo como particular y no podrás ejercer este derecho de garantía. Sí otros, pero no serán los que estamos explicando aquí.
  • Y en tercer lugar, que la culpa del defecto o rotura en el producto no sea tuya. Si compraste un móvil que se cayó al suelo y se rompió o un ordenador al que le ha entrado agua y ha destrozado la placa base no podrás ejercer el derecho de garantía. Esta posibilidad está solo para situaciones en las que el consumidor no tenga culpa o, como máximo, sea complicado echársela y demostrarlo.

Plazo y forma de ejercitar el derecho de garantía.

El plazo para ejercitar el derecho de garantía depende de si el producto es nuevo o de segunda mano: en el primer caso es de dos años desde su compra, y en el segundo de un año. Este es el plazo de garantía legal, obligatorio y mínimo. Además, las partes pueden llegar a acuerdo sobre un plazo de garantía comercial, que es uno adicional por el que el vendedor se compromete de más con el consumidor para ofrecerle un buen servicio post venta. No suelen ser muy comunes por razones obvias, pero cuando están presentes en un contrato son plenamente válidos y aplicables, no pudiendo el vendedor echarse para atrás posteriormente.

Otro apunte importante aquí es la diferenciación entre si el defecto aparece en los seis primeros meses de la compra o de forma posterior a este plazo. La ley presume que cuando el producto se rompe en sus seis primeros meses de vida la culpa es del propio producto, de forma que salvo que el vendedor consiga demostrar la culpabilidad del comprador deberá de acceder a la garantía sin ningún tipo de queja. Si el defecto aparece en plazo de garantía pero después de los seis primeros meses es posible que el vendedor ponga más problemas a la hora de arreglar el producto, sobre todo si hay sospechas de mal uso o trato por parte del consumidor.

En cuanto a la forma de ejercitar este derecho, es muy sencillo. Habrá que ponerse en contacto con el vendedor del producto y solicitar o bien su sustitución o bien su reparación, lo cual se hará a decisión del empresario. Normalmente una llamada telefónica o un email sirve, aunque es importante recibir una comunicación de acuse de recibo del vendedor que permita  al consumidor poder demostrar que ha ejercitado ese derecho en plazo. Si el empresario no lo pone fácil (por ejemplo, no contesta a las llamadas e ignora los emails) habrá que pensarse el presentar un burofax que pueda certificar la comunicación en plazo. Sobre todo, por supuesto, si estamos hablando de productos de valor alto.

Álvarez Ramos Abogados

abogados de consumo

Comparte esta entrada:

0 Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

EnglishEspañol